sábado, 22 de diciembre de 2012

Centenario de Julio Le Riverend


El maestro de los historiadores
Julio Le Riverend. Obra pictórica del artista Orlando Yanes.



Por Flor de Paz

Cercano al día que marca su nacimiento, acaecido el 22 de diciembre de 1912, la Sociedad Económica de Amigos del País dio abrigo a una jornada de evocación a Julio Le Riverend Brusone, a su obra científica, docente y humana, plasmada en una buena parte de los libros de historia cubana del último medio siglo.

Para honrar su legado, justo en la fecha de su centenario, como venida del tiempo, la voz del investigador se hizo escuchar en la vieja sala de reuniones del recinto que también es sede del Instituto de Literatura y Lingüística. La grabación de una entrevista que concediera en México, en 1992, a propósito de los 500 años del descubrimiento de América, devolvía a los asistentes el recuerdo y actualidad del pensamiento del intelectual cubano.

Durante el desarrollo de un panel encabezado por Rolando García, autor de títulos como Cien figuras de la ciencia en Cuba; las doctoras Ana Cairo, Berta Álvarez y Zoila Lapique, narraron episodios de sus vivencias con Julio Le Riverend, quien con justicia es identificado como el maestro de los historiadores cubanos.

Ana Cairo lo remembró como uno de los promotores de la novela histórica en Cuba. “Era un hombre de mediaciones, capaz de ocuparse de la historia económica y también de la historia de las mentalidades”, dijo.

La investigadora recreó asimismo el enjundioso entorno en el que se desarrolló el científico, quien consideró como sus grandes maestros a Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), historiador de La Habana desde 1935, y a Fernando Ortiz (1881-1969), estudioso de las raíces histórico-culturales cubanas. “En Carpentier, Le Riverend vio uno de los caminos para entender la historia de América”, sentenció.

Como una gran deudora de Julio, por todo cuanto a su juicio tiene que agradecerle en su formación, la doctora Berta Álvarez identificó en esta figura de la intelectualidad cubana al director del Archivo Nacional y miembro fundador de la Academia de Ciencias de Cuba, que dotado de sencillez y jovialidad buscaba espacio para atender a los jóvenes profesores de historia que en la década de los años 60 del pasado siglo compartían su tiempo entre la Universidad de La Habana, la Biblioteca y el Archivo.



A partir de 1962, y durante una década, Le Riverend fue el director del Archivo Nacional de Cuba y del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Cuba.
 “El ambiente en este Archivo era entonces excepcional. Allí entrábamos en contacto con documentos originales, a partir de los cuales desarrollamos nuestra labor investigativa y docente. En ese entorno estaban también los historiadores más famosos de nuestro país como Ramiro Guerra y José Luciano Franco. Luego, el Archivo se enriqueció aún más con la presencia de los académicos procedentes del campo socialista, quienes con su talento e integración a nuestro contexto establecieron estimables relaciones de intercambio y una producción científica que debe conocerse”.

La doctora Álvarez, resaltó también valores paradigmáticos en la obra de Le Riverend al citar textos del autor como La Habana: Biografía de una provincia, “de una amplia fundamentación desde el punto de vista historiográfico y provista de una interesante propuesta de periodización”.

Por su parte, Zoila Lapique evocó ante los asistentes sus recuerdos acerca de los estrechos y engrandecedores vínculos que desde la adolescencia mantuvo con la familia Le Riverend.

Desde el público, el profesor e investigador José Antonio Rodríguez, reconoció la magnitud de los aportes de Le Riverend en el ámbito docente, pues “bajo su dirección fueron publicados once tomos de historia universal para la Escuela de Formación de Maestros, además de los seis volúmenes de Historia de Cuba a los que casi todos hemos acudido alguna vez”.

Rodríguez subrayó igualmente lo novedoso para su época de los recursos didácticos utilizados en estos textos. “No solo en cuanto al uso de láminas e imágenes ilustrativas, sino también en relación a llamados como los Recuerdas que…y la diversidad tipográfica puesta en función del interés que debían despertar los contenidos textuales”.

El investigador también refirió que la historia escrita por Le Riverend tiene la singularidad de entretejer los vínculos existentes entre procesos históricos, elementos sociales y desarrollo cultural. “De tal magnitud ha de ser entonces nuestro agradecimiento a esta gran figura de ciencia nacional, porque su obra ha sido escuela de escuelas”.

Una muestra de documentos originales, fotografías y buena parte de los libros publicados por el autor, ubicados en las vitrinas de la institución, completaron la jornada de celebración del centenario del maestro.

http://www.juventudtecnica.cu/Juventud%20T/2012/eventos/paginas/Le%20Riverend.html

 

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