miércoles, 5 de agosto de 2009

Nuevos hallazgos en Atapuerca


En la primera imagen, uno de los fragmentos de cráneo encontrados en la Sima de los Huesos (foto: Javier Trueba); en la segunda, la arqueóloga muestra fragmento de húmero humano recién hallado en el yacimiento de la Sima del Elefante. (Foto: Jordi Mestre, EIA)
Por Flor de Paz
El hallazgo de un pequeño fragmento de húmero humano, perteneciente a un adulto que vivió hace más de un millón de años, y de importantes huesos craneales, de 500 mil años de antigüedad, caracterizaron las recién concluidas jornadas de excavaciones en los yacimientos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca, en Burgos, España.
Los fósiles fueron hallados en los sitios arqueológicos Sima del Elefante y Sima de los Huesos, respectivamente. La significación de los nuevos descubrimientos está relacionada con dos de los resultados más importantes alcanzados por los científicos del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA): la creciente antigüedad en la ocupación humana de ese espacio montañoso y el incremento de la mayor colección de fósiles óseos existente en el mundo.
En cuanto al pequeño fragmento de hueso de húmero, encontrado en el yacimiento más antiguo de Atapuerca (más de un millón de años) el EIA ha señalado que este descubrimiento merece ser destacado como un hecho científico de gran relevancia en el estudio de nuestros orígenes, pues el fósil fue encontrado en el mismo yacimiento en el que durante las campañas del 2007 y del 2008 fueron localizados los restos humanos más antiguos de Europa occidental: una mandíbula, atribuida a Homo antecesor, que fue portada de la revista Nature en abril de 2009, y una falange de mano.
Asimismo los investigadores piensan que el fragmento de húmero recién descubierto en el nivel TE9, de la Sima del Elefante, puede pertenecer al mismo individuo que la mandíbula hallada anteriormente. La datación de estos fósiles humanos y de la industria lítica asociada a ellos, indica 1,3 millones de años de antigüedad.
Otro dato importante es que el pequeño fragmento de húmero presenta marcas de descarnación, así como una de percusión, similares a las observadas en los restos de mamíferos encontrados en el mismo nivel arqueológico. Al respecto el EIA aventura la hipótesis de la práctica de canibalismo en la Sierra de Atapuerca hace más de un millón de años, aunque todavía espera encontrar nuevos restos humanos que lo confirmen.
“Se trataría del caso de canibalismo más antiguo conocido de la historia de la evolución humana, que retrasaría en cerca de medio millón de años esta práctica antropofágica”, señalan los científicos. Tal hipótesis también se basa en las características de los restos de Homo antecessor hallados durante los últimos 15 años en el nivel TD6, del yacimiento de la Gran Dolina, en Atapuerca.
Los restos craneales descubiertos este año en la Sima de los Huesos, un yacimiento de la Sierra de Atapuerca conocido internacionalmente por ser el más rico del planeta en fósiles humanos, incluyen un hueso parietal y uno frontal casi completos que, probablemente, correspondan a un nuevo cráneo (de un ejemplar masculino, adulto y joven), el número 17 de la colección. Todos los fósiles humanos de este yacimiento se atribuyen a la especie Homo heidelbergensis con una antigüedad de medio millón de años.
Cada año la Sierra de Atapuerca aporta nuevas fichas al complejo rompecabezas de nuestros orígenes. Los arqueólogos realizan su trabajo de campo en los yacimientos apenas dos meses en el año, y luego laboran en la interminable labor de análisis en los laboratorios y del estudio de la significación de cada pieza en el contexto del devenir local de ese ecosistema y en el de la evolución humana en general.

jueves, 12 de febrero de 2009

Darwin colocó al hombre en su justa posición en la naturaleza



Dijo el profesor Vicente Berovides durante un homenaje realizado en la Universidad de la Habana por el bicentenario del sabio inglés y en el sesquicentenario de la publicación de su libro La evolución de las especies
Por Flor de Paz
La trascendencia histórica de la teoría de la evolución de las especies y la actualidad de los mecanismos evolutivos planteados por Charles Darwin fueron los temas de las conferencias dictadas ayer martes en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, por los doctores Pedro Marino Pruna, del Museo Nacional de Historia Natural, y Vicente Berovides Álvarez, de la Facultad de Biología del centro de estudios superiores.
El doctor Pruna, además de ofrecer detalles biográficos de Darwin, explicó cómo durante los últimos 40 años del siglo XIX la teoría evolucionista se diseminó por el mundo, y fue acogida de manera particular en Cuba.
“Desde 1862 Felipe Poey introdujo las ideas del sabio inglés en los cursos universitarios y sentó las pautas para la enseñanza de la historia natural en la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana. En 1890 ya había sido conformado un claustro profesoral de zoólogos y botánicos constituido exclusivamente por evolucionistas, y que ese mismo año, al inaugurar el curso escolar en la UH uno de los discípulos del naturalista cubano declaró el triunfo del darwinismo en la institución universitaria.”
Este hecho, unido a otros acontecimientos, permite afirmar que Cuba ocupó un lugar prominente entre los países de Latinoamérica en el proceso de recepción de las teorías evolucionistas, aseguró el experto.
Darwin, el darwinismo y la evolución humana
Haber incluido a los humanos dentro del reino animal y, por tanto, entre los organismos que evolucionaron mediante la selección natural es entre todos los postulados darwinistas el elemento que más revuelo ocasionó desde su surgimiento. Esa razón ha generado una gran lucha de ideas, principalmente del creacionismo frente al evolucionismo, afirmó el doctor Vicente Berovides Álvarez, al dar inicio a su conferencia.
“Hay quienes dudan de la Teoría de la Evolución, aún cuando esta ofrece los principios explicativos de los fenómenos a que se refiere, ajustados a las evidencias. Sin embargo, nadie vacila ante la fundamentación de Einstein acerca de que la materia está formada por átomos y, ahora, por partículas subatómicas”, dijo Berovides.
El darwinismo es el único mecanismo capaz de explicar fenómenos como la biodiversidad y la adaptación de los organismos al medio. Y cuenta con muchas pruebas; el poder ilustrativo de la teoría de Darwin es evidente a la hora de entender el genoma humano.
En relación a Homo sapiens, Berovides Álvarez refirió que comparte con el científico español Eudald Carbonell, co-director de los yacimientos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca, una idea novísima y muy revolucionaria plasmada en su reciente libro El nacimiento de una nueva conciencia : aún estamos en la infancia de nuestra evolución, pues como especie aparecimos hace sólo 150 ó 200 mil años.
El investigador reflexionó sobre el hecho de que hay libros en los que se asegura que la selección natural no opera en los humanos actuales. “Es un error, mientras seamos seres vivos y tengamos diferencias genéticas habrá selección natural. Son numerosos los ejemplos de caracteres patológicos y normales en los que interviene este mecanismo, entre ellos el grupo sanguíneo, la sensibilidad a la fenilcetonuria, el color de la piel, la resistencia al SIDA y la hipertensión arterial en afroamericanos.
A renglón seguido detalló igualmente que la actual Teoría sintética de la evolución constituye el avance científico de los postulados formulados por Darwin, que gozan de total vigencia.
“Hay críticos que dicen haber hallado un nuevo mecanismo para la variación genética y que por consiguiente ya no hace falta la selección natural ¿Y quién ha dicho que la selección natural genera la variación genética? La selección natural ordena, decide o modela la variación genética, pero no crea nuevas combinaciones. La fuente originaria de la variación genética está en la mutación”, adujo el profesor Berovides.
Para concluir, el científico cubano hizo referencia a los valiosos aportes de Darwin. Entre ellos, el hecho de haber colocado al hombre en su justa posición en la naturaleza e influir en el desarrollo de numerosas ciencias.
En cuanto a la diferencia existente entre Darwin y el darwinismo dijo: para el genio inglés el nivel de ejercicio de la selección natural ocurría básicamente en el individuo. Hoy la genética demuestra que el mecanismo está presente en los genes, los individuos y las poblaciones.

sábado, 7 de febrero de 2009

Del caracter al gen




















Sustentada en los postulados evolucionistas del sabio inglés, la llamada teoría sintética de la evolución integra los avances científicos alcanzados en el campo de la biología

Por Flor de Paz

Charles Darwin hizo una de las contribuciones de mayor trascendencia al conocimiento del origen de la vida: descubrió el engranaje fundamental de la evolución y lo resumió en la más importante teoría científica que aún sirve de sustento a todas las concepciones evolucionistas.

La selección natural, médula de sus aportes, constituye un mecanismo de transformación capaz de dar lugar a nuevas especies. Aun cuando ha sido ampliada y mejorada, mantiene íntegra su esencia.

Según la concibió Darwin, se concreta en la capacidad de supervivir de los individuos más adecuados. Hoy, con los significativos avances experimentados por la biología molecular de finales del siglo XX, entra en juego además la habilidad para reproducirse y transmitir genes a la próxima generación.

Esta ciencia recontextualiza la acción del principio darwiniano a nivel poblacional, y no solo en el individuo,

explica el doctor Vicente Berovides Álvarez, profesor e investigador de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana.

A partir de las concepciones actuales –acota-, ser eliminado por la selección natural no significa morir. “La imposibilidad de procrear es también una consecuencia de la acción de esta ley”.

Nueva síntesis

Darwin no conoció la existencia de los genes; el descubrimiento de la estructura del ADN (1953) ocurrió más de setenta años después de su muerte. Tampoco pudo prever la función de estas moléculas en el origen de los cambios que él percibió en los seres vivos.

Aun cuando las leyes del checo Gregor Mendel, publicadas en 1866, fundamentaban la herencia de caracteres simples, no establecían la de los más complejos e importantes para la evolución; por ejemplo, los relacionados con la habilidad de los individuos para reproducirse.

El trabajo de Mendel fue incomprendido hasta 1900, cuando ocurre un redescubrimiento de sus teorías. Entonces –agrega el doctor Berovides- se supo que los caracteres complejos sí tenían herencia mendeliana, pero no exactamente cómo él la había formulado

Sobre esos presupuestos, y con el desarrollo alcanzado por la genética poblacional, respaldada por otros conocimientos predominantes en la década del treinta del pasado siglo, surge la teoría sintética de la evolución o postdarwinismo.

La también llamada nueva síntesis restableció la teoría original de Darwin sobre las firmes bases de la genética experimental y las estadísticas demográficas.

En la época en que el científico inglés formula su teoría, la clave estaba en el individuo y en los caracteres hereditarios. Al desarrollarse la teoría sintética se llega a la conclusión de que lo importante para evolucionar es la población y que las unidades que se transmiten a la próxima generación son los genes, no los caracteres.

La sistemática, que era una ciencia relativamente desarrollada entonces, también apoya la evolución y, sobre todo, los descubrimientos paleontológicos, evidencias de ese fenómeno.

En el siglo XIX fueron hallados muchos fósiles de dinosaurios, demostrativos de que el mecanismo propuesto por Darwin era el más acertado.

“Se sabe, por evidencia fósil, que los reptiles se pudieron transformar en mamíferos y que otro grupo de reptiles, que eran dinosaurios, se convirtieron en aves. Asimismo, un grupo de monos evolucionó a humanos”, argumenta el profesor Berovides.

Una tercera ciencia apoya el postdarwinismo o teoría sintética: la biología molecular y, más específicamente,

la genética molecular. Gracias a ella se descubre la estructura compleja de los genes y se concibe una posible evolución molecular, mucho más compleja que la de los organismos. Pero como las moléculas están controladas por los genes y están dentro de los organismos, al final lo que evolucionan

son estos, junto con sus genes, sus moléculas y sus caracteres.

El equilibrio puntuado

Los evolucionistas que apoyan la teoría de Darwin reafirman que las nuevas especies aparecen en forma gradual y a partir de otras preexistentes; los llamados saltacionistas opinan que estas aparecen y desaparecen súbitamente.

No hay contraposición entre ellas. “Después de mucha discusión se acepta que ambos procesos pueden ocurrir, dependiendo del carácter y de la especie. Por ejemplo, los homínidos se hicieron bípedos de forma gradual, pero la adquisición de un gran cerebro ocurrió como un salto (sucede en unas pocas generaciones y consiste en un cambio genético significativo que da lugar al surgimiento de una especie)”, explica el científico cubano.

El saltacionismo, que se opone a la teoría darwinista de la evolución gradual, fundamenta el nacimiento de la teoría del Equilibrio Puntuado o Puntualismo, debida a los aportes de Stephen Jay Gould y Niles Eldredge, eminentes paleoantropólogos estadounidenses.

Pero el propio Stephen Jay Gould, apunta: “La selección natural de Darwin es una teoría para fabricar diseños sin necesidad de un diseñador; hecha a la medida para pulverizar uno a uno los argumentos de cualquier creencia antinatural. La predicción clave de la teoría se ha confirmado en tiempos recientes: la prueba más contundente es la universalidad del código genético”.

No hay dudas, la teoría de Gould y de los evolucionistas biológicos moleculares modernos, reposa firmemente en el darwinismo.

La evolución como resultado de la selección natural planteada por el genio inglés tiene tal alcance que fue capaz de asimilar sin dificultad las reglas básicas de la herencia mendeliana y el descubrimiento de la estructura atómica del ADN, quedando reforzada, cada vez más, por los avances de la genética.

El núcleo central de la teoría de la evolución -los mecanismos por mutación y selección natural-, básicamente no va a ser alterado por ningún descubrimiento, señala el doctor Berovides Álvarez. “Aun cuando puedan hallarse nuevas explicaciones acerca del surgimiento de la variación genética y otros métodos de acción de la selección natural y de la transmisión hereditaria, tal como la horizontal o de una especie a otra”.

Teoría sintética de la evolución

Hace más de 50 años los biólogos combinaron la genética mendeliana con los postulados de Darwin para formular una explicación amplia de la evolución. Esto se conoce como teoría sintética.

Ella explica la variación observada por Darwin entre la descendencia en términos de mutaciones y recombinaciones.

Dicha teoría ha dominado las concepciones y la investigación de muchos biólogos y ha dado como resultado un notable cúmulo de pruebas en apoyo de la evolución.

Los biólogos aceptan los principios básicos de la teoría sintética, pero examinando a fondo alguno de sus aspectos. Por ejemplo, ¿cómo influye el azar en la evolución? ¿Con qué rapidez surgen nuevas especies?

Estas cuestiones se han originado de una reevaluación del registro paleontológico y de descubrimientos en aspectos moleculares de la herencia.

Dentro del postdarwinismo existen dos tendencias. Una sostiene que la teoría sintética debe ser sustituida por una nueva que integre más elementos (la mayoría de los científicos que la defienden no son evolucionistas). La otra plantea que la teoría sintética ha absorbido de forma adecuada los nuevos conocimientos (sostenida por evolucionistas como Stephen Jay Gould) y que es suficientemente fuerte como para aceptar los nuevos conocimientos sin que cambie su núcleo central.

El hombre desciende de una forma inferior
Uno de los grandes méritos de Charles Darwin es haber llegado a la conclusión de que el hombre evolucionó, como el resto de las especies. Y llegó a la última consecuencia: si el hombre es en parte animal tuvo que haber surgido de un animal, no fue creado por una entidad divina.

Su intuición, que incluso iba más lejos que sus propuestas teóricas, le llevó a presentar África como el lugar donde ocurrió la emergencia humana, también en El origen de las especies. El tiempo y la investigación científica le han dado la razón. En la actualidad sabemos que el inicio de nuestro proyecto de homínido inteligente fue gradual.

La selección técnica permite superar a la natural

Hace 1,5 millones de años se abrió paso una nueva forma de selección que se denominó “técnica”. A diferencia de la selección natural, esta es voluntaria y tiene pautas típicamente humanas, conscientes, y no exclusivamente naturales.

La selección técnica es la que en nuestras manos ha creado las especies y razas domésticas. Aplicada a la especie humana, no ha provocado cambios genéticos a gran escala, sino diferencias culturales marcadas por desigualdades en la capacidad operativa. Sin embargo, como instrumento a nuestro alcance ha cambiado la genética de muchas especies.

La selección técnica no modifica directamente la información genética, pero impide que la selección natural la modifique. Por ejemplo, las mujeres con la pelvis excesivamente estrecha, difícilmente podrían dar a luz con éxito sin la ayuda de la técnica, pero su uso en estos casos conserva y extiende esta característica

física poco beneficiosa. La variación que la selección natural pretende eliminar, la selección técnica hace que deje de ser un problema. (Aún no somos humanos, Eudald Carbonell y Robert Sala)

(Publicado en la revista Juventud Técnica, enero-febrero 2009)

Registro rupestre. Más allá del arte
















Concluye Grupo Cubano de Investigaciones de Arte rupestre mapa que atesora inmensa información sobre esta riqueza arqueológica en la Isla.
Por Flor de Paz
Como una puerta abierta al mundo cognoscitivo del hombre prehistórico pueden mirarse las pinturas y grabados rupestres, expresiones del pensamiento que aportan al registro arqueológico apreciables referencias sobre la vida pasada.
Dibujos y petroglifos permiten rastrear el funcionamiento de antiguas sociedades, aquellas que continuamente intentamos reconocer en el empeño siempre insatisfecho de buscar nuestros orígenes.
Tal es la potencialidad del patrimonio gráfico más antiguo de Cuba, aunque si es aislado de su contexto arqueológico solo puede significar un hermoso y contemplativo espectáculo estético. Más allá de la obra artística, la pictografía rupestre tiene que ser valorada como pieza de un puzzle en el que cuentan los hallazgos fósiles y la mirada de resultados científicos en el campo de la geología, la paleontología y la paleoantropología, entre otras disciplinas.
En Cuba es vasta la presencia de grafías prehistóricas, aún cuando en otras islas de las Antillas mayores es más numerosa su existencia. Una reciente obra: el Mapa del dibujo rupestre muestra que hasta el momento han sido descubiertos en el país 223 yacimientos de este tipo.
“Sabemos cuántas de nuestras estaciones rupestres contienen pinturas, petroglifos o la combinación de ambos. Contabilizamos las pictográficas hechas en color negro, rojo y las que mezclan estos matices con los espacios en blanco. Asimismo, el largo proceso de realización del mapa permitió identificar las áreas en las que se ubican cada una de las estaciones”, explica Racso Fernández Ortega, jefe del Departamento de Arqueología, del Instituto Cubano de Antropología, y coordinador general del Grupo Cubano de Investigaciones de Arte Rupestre (GCIAR).
La información cualitativa que ofrece este mapa es su aporte más importante. Asimismo, el hecho de que durante el proceso de su realización el GCIAR estableció un modelo para el registro del dibujo rupestre en Cuba en aras de homogenizar la información que se recoja en las estaciones.
“Ofrece un espectro de datos gigantesco. Nos ha permitido ver, por ejemplo, cómo en Pinar del Río, Matanzas y Sancti Spíritus hay pictografías en rojo y por qué el negro aparece desde Guantánamo y el rojo no”.
Otras interrogantes también han sido abordadas: el hecho de que Punta de Este, Isla de la Juventud, sea el único yacimiento del país dónde se encuentre la combinación del rojo y el negro en las pinturas, aunque en cuevas de Matanzas, Pinar del Río y la propia Isla hay tantas en rojo o en negro.
El estado de conservación de pictografías y petroglifos, las acciones del hombre que más los afectan y las medidas que pudieran tomarse para protegerlos son otros de los datos cualitativos que aportó el estudio.
-¿La siguiente fase es hacer investigaciones más profundas en las estaciones rupestres?
- Ahora pasamos a otra etapa, la de hacer estudios sin tener que acudir necesariamente al sitio, una vez que las estaciones fueron investigadas durante todo el proceso de realización del mapa. Pretendemos hacer más trabajos que ayuden a homogenizar los sistemas de documentación y registro.
Una investigación histórica sobre un petroglifo antropomorfo descubierto y arrancado en 1938 de la cueva Waldo Mesa, en Banes, Holguín, y que en la actualidad se encuentra en una de las salas expositivas con que cuenta el Instituto de Antropología, es un ejemplo del tipo de labor en la que ahora se empeña el GCIAR.
“Se trata de actualizar la información. En este caso, el petroglifo sufrió un considerable cambio desde que fue encontrado hasta la actualidad. Apenas tiene que ver con la imagen fotográfica tomada y publicada en el año 1941. Si un investigador quiere compararla con otra de su tipo y no acude a las primeras imágenes publicadas va a errar, como ya ha sucedido”.
-Asimismo nos hemos propuesto aprovechar las nuevas concepciones de análisis e interpretación del dibujo rupestre, basados en la propuesta de Jorge Calvera, quien dedicó hace unas dos décadas un importante capítulo de su tesis de doctorado al dibujo rupestre de la Sierra de Cubitas, en Camagüey”.
El mencionado investigador estableció una relación entre los diseños cerámicos de los sitios arqueológicos relativamente cercanos al área de la Sierra de Cubitas y los pictográficos de las estaciones rupestres del lugar. Esta comparación le indicó que existía una repetición de los diseños cerámicos en las pictografías de algunas de las cuevas. Así pudo deducir una cronología relativa bastante cercana al momento en que pudo haberse ejecutado el dibujo.
“A partir de ese momento, los arqueólogos comenzamos a ver el dibujo rupestre como parte del registro arqueológico. Hasta entonces lo habíamos mirado como la obra de arte.
“Es necesario trascender los tonos descriptivos que han marcado la investigación de la gráfica rupestre cubana y acometer el rescate de los subsistemas tecnológicos e ideológicos ocultos detrás de cada conjunto”, advierte Fernández Ortega.
-Puede caracterizar alguna de las estaciones a partir de esta concepción?
- Cuando trabajamos para definir el estilo Patana (en el extremo oriental de la Isla) identificamos algunos personajes de la mitología aruaca insular con los petroglifos de la cueva del mismo nombre. Nos basamos en la mitología aborigen descrita por Ramón Pané, un fraile ermitaño que por instrucciones expresas del almirante Cristóbal Colón recogió en sus textos la idolatría de los aborígenes.
“El hecho de que morfológicamente los petroglifos o diseños de esa zona tengan alguna relación con los personajes que describe Pané nos hizo pensar que podíamos usar esta mitología caribeña insular como una herramienta más para hacer una reconstrucción del mundo en que vivían los pobladores de la región oriental de Cuba, y fundamentalmente los de Maisí”, explica el investigador.
La morfología no basta para identificar a un petroglifo, asegura. “Es necesario tener en cuenta la función social encomendada al personaje mitológico por el grupo cultural que lo creó, en relación con el espacio que ocupa en el recinto sagrado. No es suficiente que el llorador de lluvia tenga lágrimas en los ojos, sino también que esté ubicado en el espacio en el que se moje con la lluvia y reciba los rayos solares en las primeras horas de la mañana. Nunca será encontrado un personaje como este en el fondo de una cueva porque allí nunca hubiera podido cumplir con su función”.
-Desde ese punto de vista, Punta de Este es la estación más completa de Cuba?
- Es la más divulgada, pero la menos estudiada desde el ángulo de la sistemática arqueológica. Como dijo Fernando Ortiz, es la capilla Sixtina del dibujo rupestre cubano.
“Coincido con esa hipótesis del conocido científico; los grupos que hicieron esos dibujos podían perfectamente llevar un conteo primario del tiempo al punto que les permitiera predecir los nueve meses del embarazo, la época de reproducción de las plantas y los animales o las temporadas de lluvia.
“Pero aun cuando posteriormente Antonio Núñez Jiménez dedicó largas jornadas a ver la posición del sol en el cenit y dónde era que se iluminaba la cueva en el equinoccio; los motivos que se alumbraban en los solsticios y cómo en la bóveda celeste podía verse el paso del sol a través de la entrada de la cueva, no ha existido una sistemática para poder hacer el análisis integral de esos dibujos”, afirma Fernández Ortega.
- Usted ha investigado sobre el petroglifo del Maffo ¿Cuál es su historia?
-Fue descubierto de 1963 y trasladado desde Contramaestre hasta la Academia de Ciencias de Cuba. Estuvo en exhibición en el Museo de Historia Natural Felipe Poey. Ahora se encuentra en el Museo del Gabinete de Arqueología, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
“Georeferenciamos el sitio donde estuvo ubicado originalmente, reconstruimos la historia de su aparición y tratamos de establecer qué grupo humano pudo haberlo construido, porque es una de las pocas piezas del arte rupestre cubano que estaba a la intemperie”, explica.
Basados en el mencionado método de Calvera los científicos estudiaron morfológicamente el petroglifo e investigaron los sitios arqueológicos que están alrededor del área donde fue hallado.
Así consiguieron establecer una posible relación entre el diseño cerámico del grupo que habitó el yacimiento de Ventas de Casanova y el petroglifo. Este último tiene los dos orificios nasales (una singularidad inexistente en toda el área del Caribe insular) y la cerámica aborigen de ese sitio tiene la misma característica.
Otro elemento que tuvieron en cuenta es el enclave del petroglifo. Estuvo ubicado en un punto intermedio entre Ventas de Casanova y el área de la cuenca del río Cauto, de manera que pudo haber existido una relación, a través del río Contramaestre, entre un área de pesca y los habitantes de Ventas de Casanova, yacimiento en el que aparece una gran cantidad de espinas de pescado y de sumergidores de redes.
“El petroglifo del Maffo puede ser un indicador del surgimiento de las plazas ceremoniales, un espacio que los aborígenes creyeron les permitiría palear la crisis de agua que existió en la zona, según refieren estudios paleoclimáticos”.
-También pudo constituir una marca territorial, debido a que estaba ubicado en un espacio límite entre varios grupos de aborígenes que poblaban la cuenca del Cauto.
“El estudio del petroglifo del Maffo es el mejor ejemplo de este tipo de investigación integral que hemos hecho”, concluyó Racso Fernández Ortega.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Universalizar los conocimientos sobre evolución









Expone periodista española en Seminario Regional celebrado en Cuba experiencia de socialización del conocimiento en el ámbito de la evolución humana


Texto y fotos: Flor de Paz

Los resultados obtenidos por la Fundación Atapuerca, ubicada en Burgos, España, en su proyecto de comunicación y socialización del conocimiento, fueron expuestos el en recién celebrado Seminario Regional de Periodismo Científico, que hizo coincidir en La Habana a más de una veintena de reporteros latinoamericanos y a un similar número de profesionales cubanos.
Patricia Martínez, periodista de la mencionada institución, explicó cómo la Sierra de Atapuerca y los importantes descubrimientos paleoantropológicos allí acontecidos han constituido una enorme fuente de conocimientos que la Fundación del mismo nombre ha llevado a la sociedad española.
“Antes de que nos propusiéramos estos objetivos la ciencia en nuestro país solo interesaba a los científicos”, afirma la periodista.
“En la actualidad, mencionar el nombre de Atapuerca en España es como citar cualquiera de los sitios más conocidos de la geografía ibérica. Además, la mayoría de las personas conocen que se trata de un sistema de yacimientos visitables donde han sido hallados restos humanos muy antiguos. Pero especialmente los niños y los adolescentes han sido muy beneficiados por esta socialización del conocimiento desarrollada desde la Fundación Atapuerca.
Con la creación de juegos, parques y centros de interpretación, los más pequeños acceden a valiosa información sobre la vida prehistórica en la sierra burgalesa y acerca de la evolución humana. “Muchos de ellos conocen con gran precisión los orígenes de nuestro género y dominan las esencias del proceso evolutivo”, explica Patricia Martínez.
Ahora, con un enfoque más didáctico y comunicativo, la Fundación Atapuerca pretende hacer llegar sus mensajes a otras partes del mundo. “Pensamos que este conocimiento es patrimonio de la humanidad y no es suficiente socializarlo solo en España”.













Patricia Martínez intercambia con el Profesor Vicente Berovides (de la Universidad de La Habana) quien impartió la conferencia Evolucionismo Vs. creacionismo.
En ese afán, la especialista en comunicación, a nombre de la institución que representa, propuso el establecimiento de un intercambio entre esta y la revista cubana Juventud Técnica, dirigido a la colaboración en el campo informativo y didáctico relacionado con el acontecer paleoarqueológico de la Sierra y con el universo de la evolución.
Acerca de su presencia en el Seminario Regional de Periodismo Científico consideró muy útil haber el conocido cómo se desarrolla esta especialidad fuera de su país y de qué manera es llevada la ciencia a los medios de comunicación en Cuba y en el contexto latinoamericano.
“Observé cómo en el sistema de prensa de la Isla se dedican diferentes y numerosos espacios a la ciencia en los más diversos medios y que existe una revista como la Juventud Técnica, dirigida especialmente a los jóvenes”.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Mensaje desde el laboratorio

¿Divulgación o periodismo científico?¿Qué es la seudociencia? Evolucionismo vs. Creacionismo ¿Debate científico? Están entre las conferencias que serán impartidas en el I Taller Internacional de Periodismo Científico, a celebrarse los días 8, 9 y 10 de diciembre próximos en La Habana.
Contribuir a elevar la eficacia y las competencias de profesionales iberoamericanos, e intercambiar experiencias con expertos, es el objetivo del encuentro que auspician la Cátedra de Periodismo Científico y Medio Ambiente del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la UNESCO y el Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente de la República de Cuba.
Otras conferencias que se desarrollarán en el encuentro son ¿Qué ciencia para qué mundo? Tendencias del periodismo contemporáneo. Periodistas y científicos: el juego de la soga, Técnicas de comunicación, documentación y recursos de información para periodistas.
Además de las conferencias, el programa de trabajo incluye el panel Panorama de la ciencia y la tecnología en el mundo contemporáneo en el cual reconocidos expertos hablarán sobre energía, nanotecnología y nuevos materiales y biotecnología y vacunas.
Otro panel, dedicado al medio televisivo, abordará la experiencia de Universidad para Todos como un programa de popularización de la ciencia en la televisión con un propósito educativo.
Un taller en el que los periodistas expondrán sus experiencias prácticas en los contextos iberoamericano y nacional, tendrá lugar en la última sesión del evento.
Los acontecimientos del mundo científico, cada vez más ligados a la cotidianidad de las sociedades, requieren de periodistas bien informados capaces de emitir un mensaje claro para acortar así la tradicional distancia establecida entre los ciudadanos y el universo de la ciencia.
Valorar, analizar, comprender y explicar lo que está pasando y pueda pasar, es la función principal de los periodistas científicos, encargados de recontextualizar la información proveniente de la investigación científica y hacerla comprensible a la mayoría de las personas. (Flor de Paz)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Nuevas imágenes del cráneo de Homo antecessor




Gracias a una completa reconstrucción y su posterior digitalización, efectuada en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha podido apreciarse por primera vez el cráneo entero de Homo antecesor, especie descubierta en el yacimiento de Gran Dolina, Atapuerca, España, en el año 1994.
Este ha sido el principal atractivo del stand del IPHES y del área de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili, de Tarragona, organizado para la recién concluida semana de la ciencia, celebrada en el Palacio de los Congresos de esta ciudad.
El proceso de trabajo para obtener el rostro de Homo antecesor se inició con una reconstrucción modelada del cráneo, a partir de dos fragmentos encontrados en el yacimiento de Gran Dolina –explica Gala Gómez, restauradora del IPHES.
“Conté con un maxilar y un frontal de los cuales se habían hecho moldes. A partir de ahí modelé el resto del cráneo con plastilina. Después, el también restaurador Alex Soler, hizo un molde de silicona del conjunto y acto seguido reprodujo la pieza en resina de poliéster.
“Este trabajo ha implicado que, sobre la reproducción en resina, se hayan tenido que pintar los huesos del cráneo encontrados en Gran Dolina, diferenciándolos de la parte modelada.
“Con el fin de permitir una distinción clara entre los fragmentos originales y los añadidos, hemos seguido un criterio de restauración arqueológica mediante la aplicación de una tonalidad neutra en las partes reconstruidas”, puntualizó Gala Gómez, quien ha hecho realidad todo este trabajo con el asesoramiento del Carlos Lorenzo, investigador del IPHES y profesor de la Universidad Rovira i Virgili.
“La reconstrucción completa del cráneo de Homo antecesor no se había hecho nunca y hemos concebido la parte posterior del cráneo a partir de restos del homínido de Ceprano, Italia, y del de Dmanisi, Georgia”, asegura el científico.
“Evolutivamente, estos fósiles son los más próximos a antecessor y algunos de ellos permiten conocer cómo sería la cara de un adolescente de hace un millón de años.
A partir de la reconstrucción realizada ha sido digitalizado el cráneo de Homo antecessor y se ha elaborado por primera vez una recreación en 3D del aspecto que tendría este homínido, tarea que ha estado a cargo de un equipo encabezado por el especialista de esta tecnología en el IPHES, Jordi Espona.
“Incluso, hemos puesto piel y músculos al homínido de manera que puede contemplarse en acción mediante un diorama”.
En el stand del IPHES en la Feria de la Ciencia también fueron exhibidas fotografías de 14 años de investigación en el entorno de Homo antecesor. Además, se mostraron réplicas de cráneos de Homo ergaster, Homo georgicus, Homo neandertalensis y Homo Sapiens.(Cinta S. Bellmunt, IPHES. Fotos: Jordi Espona)

domingo, 28 de septiembre de 2008

ATA '08: Resultados


YACIMIENTOS DE LA TRINCHERA DEL FERROCARRIL:
Cueva de la “Sima del elefante”

En esta campaña del 2008, en el yacimiento de la Sima del Elefante se ha seguido excavado el nivel TE9c. En este nivel, datado entre 1,2 y 1,3 millones de años, el año pasado se recuperó una mandíbula humana atribuida de forma provisional a Homo antecessor y que corresponde al homínido más antiguo registrado en Europa Occidental. Durante la campaña de excavación del 2008 se han recuperado nuevas evidencias de la presencia de los homínidos en la Sierra de Atapuerca. En primer lugar se ha recuperado una primera falange del dedo V de la mano izquierda de un homínido, junto al que se han localizado algunas piezas de industria lítica en sílex así como huesos con fracturas de origen antrópico y marcas de corte que corresponden a animales de talla media y grande, como ciervos y bóvidos.
Por otra parte, en el nivel TE9c se ha registrado la presencia de diferentes animales que ayudarán a conocer el medio en el que vivían estos grupos humanos. De este modo, los restos óseos de macaco, águila pescadora, lince y ciervo recuperados indican la existencia de un medio relativamente arbóreo, con zonas abiertas y masas de agua en las que dicha águila podría obtener los recursos necesarios para su supervivencia.
A parte de la excavación del nivel TE9c, también se ha realizado una pequeña intervención en los niveles TE7 y TE8, donde se ha documentado la presencia de restos de micro y macro fauna. Este dato muestra que, como mínimo, los dos niveles inferiores de la cavidad contienen registro paleontológico, hecho que abre la posibilidad de registrar presencia humana de más de 1,3 millones de años en la “Sima del elefante”.
Covacha zarpazos
Esta campaña se ha trabajado en varios niveles achelenses de unos 400.000 años de antigüedad (GIIb, GIIc y GIId) con un equipo formado por seis personas. Se han recuperado más de 500 restos, tanto de fauna como de industria lítica, entre estos últimos destaca la aparición de un hendedor de sílex neógeno, un bifaz de arenisca y varias raederas, tres instrumentos muy característicos de la tecnología del Pleistoceno Medio. Entre la fauna, los restos de herbívoros (como el ciervo y el caballo) son los más abundantes. Sobre varios de ellos se han documentado marcas de corte, lo que da una idea de las actividades de carnicería desarrolladas por estos humanos. Sin embargo, se debe destacar también la aparición de un gran canino y una mandíbula derecha de león, ambos caracterizados por una gran robustez, evidencia del gran tamaño de estos animales en el pasado. Con estos hallazgos, se amplía el conocimiento actual del entorno, la tecnología y las actividades desarrolladas por el Homo heidelbergensis en la Sierra de Atapuerca.
Gran dolina TD6
Siguiendo la dinámica de los últimos años y para evitar desprendimientos, una parte de los trabajos efectuados durante la campaña del 2008 en “Gran dolina” han consistido en retranquear el corte del yacimiento que da a la “Trinchera del ferrocarril”. El año pasado, estos trabajos se concentraron en la parte superior del nivel TD6, que con unos 900.000 años de antigüedad es famoso por contener el estrato Aurora y los restos de Homo antecesor. Una vez atravesado este estrato, la excavación del 2008 se ha concentrado principalmente en el tramo medio de TD6, concretamente el subnivel TD6-3. Se trata de un sector relativamente pobre en restos arqueológicos, pero de una enorme complejidad estratigráfica y paleobiológica. Este lugar parece haber sido utilizado de manera esporádica por algunos carnívoros como refugio o cubil. Sin embargo, la representación aislada de algunos artefactos líticos indica la existencia de una presencia humana constante en la Sierra y sus alrededores en cronologías anteriores a la formación del estrato Aurora. Los estudios que se realizarán con estos materiales, permitirán conocer cuáles eran las relaciones de estos grupos humanos con la cavidad y con los grandes carnívoros en este periodo de tiempo situado entre el millón de años que tienen la base de la cueva y los 900.000 del estrato Aurora.
Gran dolina TD10
La excavación de mayores proporciones en la que se trabaja actualmente en la Sierra de Atapuerca se encuentra en la parte alta del yacimiento de “Gran dolina”, en el nivel TD10. Alrededor de 30 excavadores durante la segunda mitad del mes de junio y más de 40 a lo largo de todo julio han estado trabajando en una superficie de poco más de 80 m2. Concretamente, se ha intervenido el subnivel TD10-2, de una antigüedad de unos 300.000 años. A fecha de 20 de julio se han recuperado en él más de 10.200 huesos y 1.800 instrumentos de piedra. Estos restos corresponden a una de las fases de intensa ocupación de la cavidad, que son ya características del nivel TD10. Sin embargo, la capa excavada este verano presenta una combinación novedosa de rasgos. Por una parte, entre los fósiles recuperados se observa un predominio de los restos de bóvido nunca visto anteriormente en Atapuerca. Aunque este animal, muy parecido al bisonte actual, se encuentra en todos los conjuntos, hasta ahora siempre iba muy por detrás de los ciervos y de los caballos. Estos restos faunísticos se presentan, como es común en TD10: fuertemente antropizados, es decir, muy fragmentados a causa del aprovechamiento sistemático de la médula ósea como recurso alimenticio, y, además, con gran cantidad de marcas de corte en sus superficies, producidas por los instrumentos de piedra utilizados durante los diversos procesos de carnicería.
Por otra parte, y en lo que a las herramientas de piedra se refiere, se ha documentado un uso prácticamente exclusivo del sílex, en las dos variedades en que puede obtenerse en la misma Sierra, mientras que otras rocas normalmente presentes en el registro (cuarcita, arenisca o cuarzo) no fueron utilizadas. Aparece, por lo tanto, un nuevo modelo de explotación de los recursos animales y minerales del entorno de la Sierra, por parte de los grupos humanos que la poblaron durante el Pleistoceno Medio. Los resultados obtenidos en esta campaña, en definitiva, consolidan y a la vez añaden variabilidad a un registro que es ya de por sí, un referente a nivel europeo en lo que respecta a yacimientos con función de campamento central del Pleistoceno Medio.
YACIMIENTOS DE LA CUEVA MAYOR – CUEVA DEL SILO
Portalón de cueva mayor
El “Portalón” es uno de los mejores yacimientos de la Sierra para conocer las fases de la Prehistoria reciente, los últimos 10.000 años de la evolución humana. El Neolítico, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, son épocas muy bien documentadas en este yacimiento.
En esta campaña se ha terminado con un sector en el que aún quedaban registros de la Edad del Bronce Antiguo (3900 años) y se ha comenzado a excavar el nivel correspondiente a los momentos del Neolítico final o Calcolítico, algo más antiguos.
Relacionadas con la Edad del Bronce se han recuperado, dentro de un hogar, dos grandes vasijas rotas que contenían semillas quemadas de algún cereal aún sin determinar y justo al lado, otro gran hogar de 1,5 m de diámetro en el que han aparecido sobre todo abundantes restos de vaca, algunos de ellos conectados entre si, atestiguando que seguramente los echaron al hogar aún con carne. La parte superior del túmulo funerario donde las gentes del Calcolítico enterraron a sus muertos, está formada por una fina capa de grava debajo de que aparece otra de cantos de mediano tamaño que se está descubriendo actualmente. Además, la capa de grava ha proporcionado numerosos fragmentos de cerámica, fauna, restos humanos dispersos y hueso trabajado. Los restos humanos aparecen aislados y pertenecen a dos niños, (de 3 y 7 años) y a un individuo adulto. Entre las piezas de hueso trabajado destaca un punzón realizado con un hueso humano del antebrazo, concretamente un radio. Éste es el primer caso de huesos humanos utilizados para fabricar herramientas, que se ha detectado en la Sierra, algo que, por otro lado, es frecuente en toda la Península desde el Neolítico y sobre todo en el Calcolítico en contextos domésticos. También en hueso trabajado se han recuperado este año una aguja, una punta de flecha y varios punzones más en hueso de oveja. Finalmente, en piedra trabajada se han recuperado numerosas láminas y lascas realizadas para cortar, raspadores, percutores, núcleos de extracción agotados, dientes de hoz, un molino de mano completo y varios más fragmentados, pesas de telar, una pequeña punta de flecha y algunas cuentas de collar.
La potencia del yacimiento y la abundancia, riqueza y variedad de materiales recuperados, demuestran la diversidad de actividades que desarrollaron aquellos seres humanos de la Sierra de Atapuerca durante la Prehistoria reciente.
Sima de los huesos
La campaña de 2008 en la “Sima de los huesos” ha resultado de lo más interesante pues una nueva limpieza de la sección Norte ha permitido distinguir claramente los distintos niveles estratigráficos, conocer algo más sobre la génesis del yacimiento y además constatar que la Sima salvaguarda, de momento, un tesoro inagotable. La excavación en este sector, el área B, hasta ahora el más rico en fósiles humanos, ha proporcionado este año una veintena de restos, de los que destaca una hemimandíbula izquierda de un joven Homo heidelbergensis al que todavía no le había salido el tercer molar, lo que indica que el joven tendría alrededor de 12 años. Junto con la mandíbula se han descubierto también falanges de la mano. Estas partes anatómicas del cuerpo, en la mayoría de los yacimientos con fósiles humanos rara vez fosilizan, ya que son enormemente frágiles al estar constituidas mayoritariamente por tejido esponjoso. Su presencia en la Sima refuerza así la hipótesis, tanto tiempo sostenida por los paleontólogos, de una acumulación de cuerpos, que llegaban a la Sima completos, probablemente introducidos por otros humanos. La acción de las aguas que circularon por las cuevas durante el tiempo que duró la acumulación de los cadáveres y posiblemente también posteriormente, hizo que los huesos se mezclarán y dispersarán por la “Rampa” y la “Sima de los huesos” propiamente dicha, acumulándose sobre todo en la zona donde las aguas abandonan la cavidad, es decir en la zona cercana al sumidero y por eso se encuentran en el área B, falanges junto a la mandíbula, así como muchos otros fragmentos de huesos humanos. Este proceso se repitió varias veces antes que la cavidad quedara sellada por una costra estalagmítica o espeleotema que ha permitido datar los fósiles humanos de la Sima en algo más de 530.000 años.
Cueva del mirador
A lo largo de la presente campaña se ha seguido profundizando en el sondeo que se realiza en el interior de la cavidad, con la finalidad de conocer su secuencia estratigráfica y poder determinar así si se emprende su excavación en extensión. El sondeo, de 6 metros cuadrados, se inició en el año 1999 y hasta el momento ha puesto al descubierto una paquete sedimentario de aproximadamente 6 metros de potencia, originado por las ocupaciones humanas de la cueva durante la Edad del Bronce, y sobretodo el Neolítico, período a lo largo del que éstas se suceden de manera muy continuada, hallando evidencias de una de las comunidades agro-pastoriles más antiguas de la Meseta. Este gran paquete de sedimento de edad holocena (entre los 3.000 y 6.500 años de antigüedad) cubre una serie de bloques que se desprendieron del techo de la cueva después de que los cazadores-recolectores la ocuparan hace aproximadamente unos 13.000 años, en el período conocido como Magdaleniense. Desde la campaña de 2006 en el sondeo se está documentando la existencia de otra caída de bloques, en este caso de grandes proporciones, también procedente del techo de la cavidad. Este gran desprendimiento, hasta el momento de 12 metros de potencia, se habría originado hace unos 18.000 años por el advenimiento de un cambio climático severo, en el que de unas condiciones muy frías, que habrían propiciado la fragmentación de la roca del techo de la cueva, se pasó a una bonanza climática que originaría su colapso.
Una vez comprobadas las grandes dimensiones de la caída de bloques, durante esta campaña se ha ratificado que la “Cueva del mirador” sería en origen una gran cavidad de, al menos, 24 metros de altura, en la que se podrían haber producido ocupaciones humanas anteriores a los 18.000 años aproximadamente. Esta campaña concluye el sondeo realizado y se valorarán los resultados obtenidos.
ASENTAMIENTO AL AIRE LIBRE
Hotel California
Este año se han mantenido con los trabajos en los asentamientos al aire libre que, sin duda, están deparando mucha información acerca de los modos de vida en el Pleistoceno medio y superior en la Sierra de Atapuerca.
Durante esta campaña se ha seguido con la excavación de “Hotel California” ampliando la extensión de trabajo en 5 metros cuadrados más, con un equipo de entre 7 y 9 personas. Este sitio, a orillas del río Pico y en una situación un poco elevada respecto al valle fluvial, es ideal para que grupos de Heidelbergensis y Neandertales fueran a cazar o recolectar. Este año se han exhumado más de medio millar de herramientas de piedra en los 5 niveles arqueológicos que se conocen, y de todas las materias primas existentes en la Sierra, sílex, cuarcita, arenisca y cuarzo. Algunas de estas están en el propio yacimiento, mientras que otras son aportadas por los grupos prehistóricos. Concretamente este año se han abordado los niveles de Paleolítico medio en los que han aparecido excelentes piezas, raederas, denticulados, puntas etc., fabricadas por los neandertales que controlan todos los biotopos existentes en este paraje.
Toda la información extraída hasta el momento puede llevar a afirmar que se trata de un lugar en el que no se vive, sino que es un lugar que se visita para llevar a cabo actividades relacionadas con la subsistencia, pero que se visita reiteradamente a lo largo de miles de años. Es decir que se trata de visitas cortas pero constantes. Además se han estudiado algunos de los sondeos realizados el año pasado en este asentamiento, pero alejados unos 200 metros de la excavación, y han aparecido piezas que revelan ocupaciones anteriores en este mismo sitio, por lo que no se descarta ampliar los trabajos en años sucesivos.
LAVADO DE LOS SEDIMENTOS DE LAS EXCAVACIONES DE LA TRINCHERA EN EL RÍO ARLANZÓN
El entorno, el clima y el paisaje en el que vivieron los humanos de Atapuerca, Homo antecessor y Homo heidelbergensis, se puede reconstruir sólo si además de los restos humanos se estudian también los de los fósiles de animales que coexistían con estas especies antepasadas. Para ello se lava el sedimento que resulta de la excavación para recuperar incluso pequeños fósiles, como dientes de musarañas, murciélagos, roedores y conejos, o las vértebras de serpientes y anfibios que vivieron en la Sierra de Atapuerca. El proyecto de Atapuerca es único en el mundo, pues se lava todo el sedimento que se extrae durante la excavación.
Especialmente interesante es el hallazgo de una musaraña gigante, que sólo se encuentra en Atapuerca y que presenta la asombrosa adaptación de ser capaz de inyectar veneno a sus víctimas, de una manera similar a las serpientes. Este año se han encontrado muchos fósiles de este temible depredador en los niveles de “Gran dolina” fechados en 900.000 años.
Por otra parte, gracias a la Junta de Castilla y León y a la Fundación Atapuerca, el sistema de lavado y tamizado de los sedimentos procedentes de las excavaciones se ve reforzado cada año por la mejora de las instalaciones, este año una motobomba nueva permite bombear gran cantidad de agua y lavar una tonelada de sedimento al día. (Codirectores del Proyecto Atapuerca)

domingo, 22 de junio de 2008

Inician en Atapuerca nueva campaña de excavaciones









Texto y foto: Flor de Paz

Una nueva campaña de excavaciones, Ata 2008, acaba de iniciarse en la Sierra de Atapuerca, en Burgos, España, para continuar ahondando en el conocimiento de la evolución humana.

Dirigidas por José María Bermúdez de Castro, Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell, en esta segunda quincena de junio alrededor de 40 personas, entre arqueólogos y otros especialistas, trabajarán en los yacimientos de la Sima del Elefante, Covacha de los Zarpazos, Gran Dolina, Cueva del Mirador y Hotel California.

A partir de julio continuarán las excavaciones en los yacimientos citados y además, en el Portalón de Cueva Mayor y en la conocida Sima de los Huesos, donde han aparecido restos de más de 28 individuos correspondientes a Homo heidelbergensis. Esta colección es la más completa del mundo procedente de un solo yacimiento y la mejor que existe de la especie.

En la Sima del Elefante, donde durante la campaña de 2007 el Equipo Investigador de Atapuerca realizó el descubrimiento de una mandíbula humana de 1,2 millones de años (el fósil humano más antiguo de Europa), se continuarán las labores de búsqueda.

Los restos de más edad hallados en la Sierra de Atapuerca en el transcurso de 30 años de excavaciones pertenecen al Pleistoceno, inferior, medio y superior. En este orden, los más antiguos son los de la Sima del Elefante; los de Homo antecessor ,en Gran Dolina, de más de 800 mil años, y los de Homo heidelbergensis, en la Sima de los Huesos, que superan los 500 mil años. La Sierra de Atapuerca es el yacimiento euroasiático en el cual se localiza la mayor diversidad de fósiles humanos del Pleistoceno.
Una buena parte de las personas que excavan en estos yacimientos pertenecen a distintos centros de investigaciones, entre ellos la Universidad de Burgos, el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), el Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid sobre Evolución y Comportamiento Humano y la Universidad de Zaragoza.

Asimismo participan especialistas de más de 20 disciplinas pertenecientes a otras instituciones españolas e internacionales.

Los expertos, además de protagonizar las excavaciones, tienen la tarea de instruir de forma directa a los estudiantes presentes en estas jornadas arqueológicas.

miércoles, 18 de junio de 2008

El costo de ser madre en el Pleistoceno



















Escena
heildelbergensis, en la Sierra de Atapuerca. (Ilustración: E. Saíz)


Por Flor de Paz
El parto de las hembras de Homo heidelbergensis, de medio millón de años de antigüedad, fue menos doloroso que el de las humanas modernas. Las pelvis de esas homínidas del Pleistoceno medio europeo eran más anchas que las caderas de las mujeres actuales y los cráneos de sus bebés, más pequeños que los de nuestra especie.
A estas conclusiones pudo arribarse mediante el estudio de los restos óseos de heidelbergensis (especialmente de una pelvis muy completa), descubiertos en la Sima de los Huesos, uno de los yacimientos más prolíficos de la Sierra de Atapuerca, ubicada en Burgos, España.
Numerosos datos han podido extraerse de los fósiles de estos homínidos, debido a la abundancia de restos encontrados. Pero con el vertiginoso avance de la arqueología y otras ciencias relacionadas, los científicos aspiran a llegar mucho más lejos. En la actualidad, además de las referencias aportadas por las referidas osamentas prehistóricas, se avanza en la reconstrucción hipotética de algunas dimensiones fisiológicas de Homo heidelbergensis.
Uno de estos modernos análisis es Costes energéticos de la gestación y la lactancia: implicaciones sociobiológicas para las poblaciones del Pleistoceno, de la Doctora Ana Mateos Cachorro, miembro del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) y del Centro Nacional de Investigación de Evolución Humana (CENIEH), quien presentó su trabajo en las sesiones del II Seminario Internacional de Paleoecología Humana: Nuevos avances, celebrado en Burgos.
Según ha definido la experta, el propósito es establecer una perspectiva teórica sobre el costo reproductivo, desde el punto de vista energético, y presentar algunos datos acerca las poblaciones fósiles del pleistoceno medio en Europa.
Para aproximarse al comportamiento de esos procesos en seres tan alejados en el tiempo, la autora partió de datos de chimpancés y de humanos actuales, y asumió que las historias biológicas de ambos podían dibujar un espectro de posibilidades que incluyera a las especies fósiles humanas.
“Así extrapolamos datos sobre la reproducción de sapiens a la población de los heidelbergensis de la Sima de los Huesos. De esta última, tomamos elementos paleobiológicos y paleodemográficos como la esperanza de vida, la edad de la menarquía y la duración de la gestación y la lactancia. También nos basamos en el comportamiento reproductivo de grupos de cazadores recolectores vivos”, refirió.
Costo de la maternidad
La Doctora Mateos Cachorro está convencida de que, desde el punto de vista del gasto calórico, resultaba muy costoso ser mujer en el Pleistoceno y, sobre todo, ser madre gestante y lactante.
El gasto energético que en esta etapa de la prehistoria requirió una homínida para la gestación fue muchas veces el doble del que demanda el embarazo para los humanos actuales, debido a diferencias morfológicas entre una y otra especie.
“Al comparar la complexión física de las heidelbergensis con la de las sapiens, vemos que se duplica en las primeras. Su necesidad energética asciende a casi 3 400 calorías durante el proceso de lactancia, a las que añadir el costo del metabolismo basal, la actividad diaria y las demandas de la cría”, explica la científica.
Durante el Pleistoceno medio –señala- debemos suponer que la etapa gestacional de las heidelbergensis también duraba nueve meses, pero la lactancia requería de tres a cuatro años. Este último dato ha podido conocerse gracias a una serie de alteraciones visibles en el esmalte de los dientes de los fósiles descubiertos en la Sima de los Huesos. “Esas ‘marcas’ pueden significar un cambio de dieta: los pequeños dejan de alimentarse de la madre y empiezan a incorporar alimentos sólidos”.
La lactancia es uno de los procesos más costosos a nivel bioenergético, debido a que la hembra tiene que incrementar su eficiencia metabólica e ingesta calórica.
“Las madres heidelbergensis precisaban nutrirse muy bien, porque a esa carga de una lactancia prolongada se añadía la de transportar a sus criaturas”.
En la población estudiada –acota Mateos Cachorro-, el aporte calórico y el gasto energético imprescindible para que una madre pudiera mantenerse como gestante y lactante, estuvieron en relativo equilibrio. Estas homínidas gozaban de una buena nutrición, aún cuando el gasto reproductivo era enorme, y las hembras de la Sima de los Huesos tenían cuerpos muy robustos.
El género Homo: ente social
A la hora de analizar a cualquiera de las especies de nuestro género no puede obviarse la dimensión social que siempre ha caracterizado al Homo.
“La cantidad de tiempo, energía y recursos que machos y hembras invierten en sus crías ha tenido importantes consecuencias en la evolución del comportamiento social de nuestra especie Homo sapiens, pero en el Pleistoceno también resultaba imprescindible el apoyo familiar. Incluso hay investigadores afiliados a la idea de que en este período las crías no pertenecían a sus progenitores sino al grupo”, refiere Mateos Cachorro.
En nuestro modelo de historia biológica –argumenta-, la niñez ha supuesto una enorme ventaja evolutiva respecto a otros primates. Esta fase del desarrollo humano ha permitido cambios en la estructura sociobiológica de nuestra especie en lo que a modelos de crianza se refiere. Los humanos evolucionamos como criadores cooperativos, en situaciones en las que las madres confiaron en la atención alomaternal de otras hembras para asegurar la disponibilidad de recursos alimenticios, sociales y emocionales de la prole.
-El parto humano es social y cooperativo. ¿Qué ha estudiado sobre su desenvolvimiento en el Pleistoceno medio?
-Lo hemos tratado muy someramente. Queremos profundizar en la relación existente entre la anatomía de la pelvis de las heidelbergensis y el gasto energético que podían requerir en ese momento tan importante.
“Sabemos que estas homínidas tenían un parto totalmente humano (diferente al de otros primates). Las hembras de heidelbergensis también necesitaban ser asistidas por sus semejantes, debido a que sus bebés, igual que los nuestros, precisaban rotar dos veces por el canal del parto”.
-¿Piensa dar continuidad a esta investigación sobre la maternidad de las homínidas de la Sima de los Huesos, en Atapuerca?
-En relación con este modelo de gestación y lactancia que hemos creado me gustaría investigar sobre cómo funcionan las estrategias que utiliza el Homo heidelbergensis para compensar el gasto energético que les provocan ambos procesos reproductivos. Me interesa saber qué calidad tenía la dieta de estas poblaciones y cuán nutritiva era la alimentación de las madres, concluyó la Doctora Ana Mateos Cachorro.















“A través de la Paleobioenergía pueden estudiarse numerosos procesos fisiológicos, pero nos hemos dedicado a la reproducción porque pensamos que constituye nuestra clave como especie”, explica la científica española Ana Mateos Cachorro, miembro del Equipo de Investigaciones de Atapuerca. (Foto: Flor de Paz)


Otro estudio
Dentro de la sesión de Paleobioenegía y Paleoecológía, que se desarrolló en el II Seminario Internacional sobre esos temas, celebrado en Burgos, España, la Doctora Ana Mateos Cachorro, estimó entre los trabajos más interesantes el presentado por Cara M. Wall-Scheffer, de la Universidad de Seattle (Washington), Estados Unidos, sobre los costos energéticos de las madres homínidas en el transporte de los recién nacidos.
“Hizo un estudio que completó mi perspectiva del gasto energético materno durante la gestación y la lactancia. Ella profundizó en la biomecánica de la pelvis y de los brazos, y en la velocidad que podían alcanzar las madres con sus hijos cargados. También realizó una comparación acerca de las diferencias existentes entre el gasto energético requerido cuando se lleva a la cría en brazos y cuando se utiliza algún utensilio de soporte para el bebé.
“Es un experimento que realizó con mujeres reales, sus ayudantes de laboratorio. A la vez, estudió las dimensiones de los huesos de los brazos de los neandertales e infirió su estudio de mujeres actuales a poblaciones de esa especie fósil.
El entorno en que vivió el heidelbergensis burgalés
Caracterizada por un clima que alternaba entre períodos frescos y templados, la Sierra de Atapuerca estuvo habitada durante el Pleistoceno medio por leones, osos, rinocerontes y grandes ciervos. Abundaban, asimismo, pinos de varios tipos de robles, hayas y olivos.
Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales, también ocupó la montaña burgalesa en ese período, tal y como lo demuestran los hallazgos de restos óseos humanos en la Sima de los Huesos y Galería, dos yacimientos del complejo arqueológico Atapuerca.
La Sima de los Huesos se localiza en el interior de la Cueva Mayor, en el fondo de una sima de 14 metros de caída. Los esqueletos allí descubiertos corresponden al menos a 28 cadáveres y a una misma población biológica. La causa de esa concentración de restos es desconocida, pero la hipótesis que los científicos consideran como más probable es que fueron depositados allí por sus congéneres. Si es así, esta sería una de las primeras muestras de ritual funerario en la evolución humana.
Los heidelbergensis eran altos y corpulentos (alrededor de 1.90 centímetros de altura y aproximadamente 90 kilogramos de peso), con cerebros de unos 1200 centímetros cúbicos. Sus cráneos presentan un considerable reborde óseo sobre las orbitas, prognatismo facial medio, dientes pequeños, ausencia de mentón y miembros muy robustos.
Estos homínidos conocían muy bien la Sierra de Atapuerca e instalaron allí sus campamentos en cuevas y al aire libre. Eran cazadores, recolectores y carroñeros; tallaban la piedra, el hueso y la madera. No solamente aprovechaban los recursos que les ofrecía su entorno para obtener alimentos; también procesaron materiales de origen vegetal y animal para realizar determinadas manufacturas. Gracias al análisis traceológico de los instrumentos líticos se sabe que trabajaban la piel y la madera.
Esta especie debe su nombre al yacimiento alemán de Heidelberg. Homo heidelbergensis probablemente sea un descendiente de Homo antecessor, homínido que habitó la Sierra de Atapuerca hace alrededor de medio millón años. (Publicado en el periódico Juventud Rebelde, 17 de junio de 2008)

domingo, 15 de junio de 2008

El europeo más antiguo tiene 1,2 millones de años


José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, codirectores del Proyecto Atapuerca examinan el fósil humano descubierto en Sima del Elefante.Su descubrimiento anticipa en 400 mil años la presencia humana en Europa, según publica la revista Nature. (Foto: Jordi Mestre)

Por Flor de Paz

Los restos humanos más antiguos de toda Europa: una mandíbula con varios dientes, y un molar descrito ya en junio pasado, ambos con un registro de 1,2 millones de años, fueron hallados en el yacimiento Sima del Elefante (nivel 9), de la Sierra de Atapuerca, durante la campaña de excavaciones realizada en el verano de 2007.

La trascendencia de este descubrimiento, que acaba de ser publicado en la revista Nature, radica en que los fósiles aparecieron en un nivel donde anteriormente se había reportado la presencia de industria lítica y fauna, algunos de cuyos huesos presentaban marcas de corte, elementos ya de por sí demostrativos de la presencia de actividad humana. Pero faltaba la evidencia: los restos óseos de homínidos.

Ahora los científicos ya disponen de esa prueba: el propio fragmento de mandíbula con varios dientes, un contexto arqueológico compuesto por herramientas de piedra y huesos de grandes mamíferos con marcas de haber sido procesados por estos homínidos con fines alimentarios.

Según explica Eudald Carbonell, codirector del Proyecto Atapuerca, “todo este conjunto cuenta con una datación muy fiable, obtenida por diversos métodos, y que arroja una edad de entre 1,1 y 1,2 millones de años”.

Y añade: “El descubrimiento de este fósil humano se adscribe a la especie Homo antecesor, que fue definida en el nivel seis de otro yacimiento de la Sierra de Atapuerca, Gran Dolina, hecho que publicó hace poco más de 10 años la revista Science”.

La asociación de los restos humanos descubiertos en Sima del Elefante (1,2 millones de años) y los de la Gran Dolina (800 mil años), cambia algunas concepciones iniciales sobre el origen africano de Homo antecessor.

“Si este homínido vivió en dos sitios de la sierra burgalesa y los homínidos de Dmanisi, en Georgia, están datados en 1,8 millones de años, la hipótesis de una procedencia asiática toma ahora mucho más fuerza. Por otra parte, en África aún no ha sido descubierto ningún resto que pueda asociarse claramente a Homo antecessor”, reflexiona la Doctora Marina Mosquera, del Equipo de Investigaciones de Atapuerca.

El origen asiático del género Homo

La posibilidad de un origen asiático (y no africano) para la mayoría de las especies de Homo es un tema de debate actual en el contexto del estudio de la evolución humana. Su significativa importancia no pasó por alto en los debates del recién celebrado II Seminario Internacional sobre Paleoecología Humana: nuevos avances, celebrado en Burgos, España, y donde se reunieron científicos de varios países del mundo.

Uno de los participantes en el encuentro, David Lordkipanidze, responsable de las investigaciones y excavaciones del yacimiento del Pleistoceno inferior, en Dmanisi, Georgia, explicó cómo los hallazgos del sitio arqueológico que él tiene a su cargo han transformado las concepciones que se tenían sobre los homínidos y sus características físicas, además del momento en que llegaron a Eurasia.

“Los hallados en Dmanisi tienen una capacidad craneal de 600 centímetros cúbicos, similar a los que salieron de África. Sus extremidades inferiores son muy similares a las humanas y las superiores se acercan más a las del mono, lo cual incide en sus características locomotoras”.

Interrogado sobre si puede afirmarse que los homínidos entraron a Europa por Asia, David Lordkipanidze afirmó: “Esa es la evidencia que tenemos hasta hoy, aunque es muy difícil precisar cuál era entonces la frontera entre ambos continentes.”

Dmanisi se encuentra en un sitio estratégico entre ambos continentes, por lo cual se le ha denominado “las puertas de Europa”. Este punto geográfico, junto a Italia y a la Península Ibérica, son los más importantes para el estudio del poblamiento del Viejo Continente. En ellos se descubren actualmente las evidencias más antiguas de la presencia de homínidos en Eurasia.

Para José María Bermúdez de Castro, uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, Dmanisi representa una de las primeras evidencias, si no la primera, de la presencia genero Homo.

“Hay algunos investigadores que pensamos que Homo habilis en realidad debería clasificarse como Australopithecus habilis, mientras que los homínidos encontrados en Dmanisi deberían ser los primeros en considerarse Homo. Si eso es correcto, el origen de nuestro género está en Eurasia y las especies africanas pertenecientes a Homo, pudieran tener un origen euroasiático.

“Creemos que Dmanisi ha jugado un papel fundamental en las expansiones. No solamente hacia lugares como la Isla de Java, Indonesia o Europa occidental. Quizás nuestro Homo antecessor esté relacionado con este primer esparcimiento demográfico”, señaló Bermúdez de Castro.

El aspecto cultural, que tiene significativa incidencia en estas concepciones, fue subrayado por Eudald Carbonell, también codirector del Proyecto Atapuerca. Para este arqueólogo de profesión y filósofo de vocación y ejercicio, “muchas veces el origen del género Homo se ha relacionado con el origen de la cultura y de la tecnología y, por ahora, las tecnologías más antiguas han sido descubiertas en África, no en Eurasia.

“Más que nunca creo que hay una aproximación entre la arqueología, la geología, la botánica y la antropología, y una estrecha relación entre biología y cultura. Todas ellas deben andar juntas, para evitar bifurcaciones en la discusión sobre los procesos adaptativos de las especies que conforman nuestro género y los que están próximos al nuestro”, concluyó.

PUBLICAR EN NATURE

Para Eudald Carbonell, que el Equipo de Atapuerca ocupe por segunda vez una portada en la prestigiosa revista Nature es un hecho extraordinario que vuelve a poner en la primera línea científica internacional el tema de la evolución humana, así como la importancia de los yacimientos burgaleses.

La primera fue en el año 1993 –explica- cuando descubrimos en la Sima de los Huesos los cráneos de Homo heildebergensis, de cerca de medio millón de años de antigüedad. Ahora, en 2008, tenemos de nuevo un artículo y la portada en Nature, con motivo del descubrimiento de una mandíbula humana en otro yacimiento de la Sierra de Atapuerca, la Sima del Elefante.

“Para nuestro equipo, ser portada dos veces con el mismo complejo de yacimientos significa la consolidación de los estudios de la prehistoria y la paleontología en España. Gracias a estos y otros importantes descubrimientos, nuestro país empieza liderar estas ramas del saber”, dijo. (Publicado en el periódico Orbe, de la Agencia Prensa Latina, en abril de 2008)


martes, 6 de mayo de 2008

Renombrar a nuestros aborígenes


Protoarcaicos y paleolíticos; arcaicos y cibones; protoagrícolas y taínos, son denominaciones que históricamente han enmarcado a los aborígenes cubanos. Una nueva propuesta de nomenclatura para los grupos originarios de Cuba es sometida a debate entre los científicos del país. Junto a ella, la presentación de un texto explicativo acerca de los primeros 6000 años de desenvolvimiento humano en la Isla. (Ilustración: José Martínez)

Por Flor de Paz

La historia de Cuba comenzó hace al menos seis milenios -o antes- cuando navegantes de embarcaciones movidas por remos arribaron a la Isla, procedentes del norte o del sur del continente americano.

La mayor de las Antillas, recibía probablemente por aquella época a los primeros seres humanos que pisarían sus tierras. La exploración de nuevos territorios en busca de otras fuentes de recursos naturales promovía la migración, igual que ocurrió en toda la historia de la evolución humana.

Como testimonio de aquellas estadías originarias, llegan hasta nuestros días algunas pruebas materiales; entre ellas, restos humanos, de animales y herramientas. Interpretarlos, para acercarse al conocimiento de nuestra más larga etapa histórica (alrededor de 6000 años antes del presente), conforma el quehacer de la arqueología aborigen.

Esta ciencia no solo centra su mirad en el objeto tangible, concentrado en un resto óseo o lítico, sino que también encamina sus perfiles al ente biológico y social al que perteneció esa materia, y mucho más: indaga sobre el proceso de formación y desarrollo de aquellas primeras comunidades.

El resultado de esas investigaciones debe llegar pronto a la sociedad: destinataria fundamental de cualquier avance científico; pero, en ocasiones, diversas circunstancias conspiran contra este fin; entre ellas, la complejidad del lenguaje especializado, capaz de hacer ilegible el mensaje al más perspicaz de los receptores no expertos.

Tal es el caso de las denominaciones utilizadas hasta ahora para clasificar a los primeros habitantes de la Isla. La diversidad de nombres, solo “traducibles” por expertos, impiden la comprensión. Para solucionar esa dificultad y, asimismo, trasmitir a la sociedad los nuevos avances de esta disciplina en el país, investigadores del Instituto Cubano de Antropología, del Ministerio de Ciencia, tecnología y Medio Ambiente, proponen una nueva periodización y nomenclatura para los grupos aborígenes de Cuba.

“La idea es contar con una clasificación que esté basada en etapas históricas y no en actividades económicas, aspectos sociales o etnológicos”, subraya Ulises González Herrera, jefe del departamento de Arqueología de la mencionada institución y participante en la nueva propuesta.

“Hemos definido dos etapas: la Sociedad de Apropiadores pretribales y la de Productores tribales. En el primera contextualizamos al hombre temprano (más de 3000 años antes del presente, A.P.) al medio (de entre 3500 años A.P.hasta el siglo XVI de nuestra era) y al tardío (de alrededor de 2000 años A.P. y hasta el siglo XVI de nuestra era). La segunda, con un solo período, abarca desde unos 1500 años A.P. hasta los primeros siglos coloniales.

Según explica el investigador, la propuesta de nueva periodización y nomenclatura de los aborígenes cubanos se sustenta en tres factores: el concepto filosófico de Formación Económico Social, en similitudes de los grupos humanos que vivieron en los dos períodos y en el registro arqueológico.

“Nos basamos en la organización social, indicador que describe el desarrollo esencial de estas sociedades en un momento dado”, añade.

Las relaciones de propiedad en ambos períodos son comunitarias, pero en la Sociedad productora tribal tienen establecida la propiedad sobre el territorio que habitan –aclara González Herrera. “Esto determina que las relaciones sociales de producción sean muy diferentes en una y en la otra. “El período más confuso y menos estudiado es el de transculturación, en el se funden biológica y culturalmente ambas sociedades comunitarias. Esa es la imagen que ven los cronistas cuando llegan a Cuba y a las Antillas”, argumenta el investigador.

Las denominaciones generan identidad

El estudio de una ciencia impone clasificaciones y estas deben ser comprensibles para las personas en general, especialmente cuando se trata de conocimientos históricos, debido a su incidencia social y a que generan identidad, no son simples nombres.

“Las denominaciones que se utilizan actualmente son disímiles. El receptor no especializado desconoce qué aborígenes son clasificados como siboney, guayabo blanco o cayo redondo, protoarcaico o arcaico. El exceso de nombres provoca un rechazo al tema”, refiere José Jiménez Santander, director del Museo de Historia Natural de Santiago de Cuba, otro de los participantes en el proyecto sobre las nuevas nomenclaturas.

“No se trata de criticar a los autores que establecieron esas clasificaciones; ellos hicieron lo que correspondió en su momento. Pero la ciencia avanza y los conceptos se modifican. Nuestro objetivo es tratar de lograr un consenso nacional, para que todos utilicemos la misma nomenclatura y así facilitar el nivel de comprensión sobre esta temática. Hemos trasmitido esta propuesta a todas las instituciones relacionadas con la arqueología en nuestro país”, aclara.

Para el Doctor Enrique Alonso Alonso, investigador del Instituto Cubano de Antropología y uno de los principales impulsores del nuevo proyecto, “también es importante organizar una nueva nomenclatura porque las cartillas que recogen los datos de las excavaciones, las discusiones teóricas y la historia que se escribe, se hace basado en diferentes clasificaciones.

“Pienso que todos los científicos estamos preparados para aplicar una nueva nomenclatura y que la sociedad cubana está necesitada de que se produzca este acuerdo entre nosotros”, opina el investigador.

La primera parte de la historia de Cuba

Explicar cómo fue la vida de los primeros habitantes de Cuba es lo más importante. “Hay muchos errores en la comprensión de esa parte de nuestra historia”, subraya el Doctor Alonso.

“Es necesario que pueda comprenderse el papel que jugaron aquellas poblaciones, que habitaron la Isla durante miles de años antes de la conquista hispánica, en el devenir de nuestra nación. Desde que Colón llegó a Las Américas hasta la actualidad solo han transcurrido algo más de 600 años”.

“Queremos promover un paso de avance en ese sentido y, además, puntualizar bien lo que no está totalmente demostrado, para que las investigaciones futuras puedan encaminarse a resolver los problemas e incógnitas que todavía persisten.

“Hemos escrito una versión de la historia de los aborígenes de Cuba, organizada de acuerdo con la nueva clasificación. Abarca los 6000 años iniciales de presencia humana en la Isla y explica cómo era la vida de los aborígenes que vivieron en la Sociedad de apropiadores pretribales y tribales.

“Hablamos de cómo era su economía, organización social, costumbres y relaciones con la naturaleza. Nuestra idea es que este se convierta en un manual de consulta para todos los educadores, no en un libro de texto”, concluyó el científico.


Nomenclaturas

vigentes

Nueva propuesta de

nomenclatura

Definición de períodos

Nueva nominación de períodos

Rasgos importantes


-Protoarcaico

-Paleolítico

Apropiadores

tempranos

Más de 3000 años antes del presente (A.P.)

Sociedad pretribal

Arribo del hombre a Cuba


-Arcaico

-Ciboney (aspecto guayabo blanco y cayo redondo)

-Comunidades con tradiciones mesolíticas

Apropiadores

medios

A partir de 3500 A.P. hasta el siglo XVI de nuestra era

Sociedad pretribal

Arribo de lascomunidades especializadas en la tecnología de la concha


Protoagrícola

Apropiadores

tardíos

Alrededor de 2000 años A.P. y hasta el siglo XVI de nuestra era

Sociedad

pretribal

Desarrollo de la agricultura y de las relaciones sociales

(son los que aparecen reflejados en las descripciones de las Crónicas de Indias).


Taíno

Productor

tribal

A partir de unos 1500 años A.P. hasta el siglo XVIII o más

Sociedad

Tribal

Agricultura productiva y cerámica